Beef Wellington
Ingredientes para Solomillo Wellington
- 1 kg. Solomillo de ternera
- 2 cebolletas
- 4 cdas. de mostaza
- 500 g. champiñones
- 200 g. jamón serrano
- 100 g. foie grass de pato
- 1 lámina de hojaldre rectángular
- 1 huevo
- Sal y pimienta negra recién molida (al gusto)
- Film transparente y papel de horno
Preparación de la carne para el solomillo Wellington
- Comenzamos limpiando el solomillo. Debemos retirar de la carne las telillas y restos de grasa que recubren la pieza de carne.
- Es importante que escojamos un trozo de carne que se adapte a las dimensiones de la lámina de hojaldre que tenemos.
- Si es muy largo o muy grueso siempre podemos suplementar el dos láminas para envolverlo.
- En una cazuela calentamos un chorrito de aceite de oliva o mantequilla.
- Doramos el solomillo por todas sus caras para sellarlo lo mejor posible y evitar así que suelte la mayor parte de sus jugos durante el horneado. Reservamos la carne una vez sellada.
Preparación del acompañamiento del relleno del solomillo Wellington
- En la misma cazuela, con el mismo aceite, sofreímos las cebolletas cortadas en daditos.
- Dejamos que se cocinan durante 6 o 7 minutos y añadimos los champiñones limpios y troceados. Cocinamos 10 minutos más, salamos y retiramos del fuego.
- Pasamos la cebolleta con champiñones, la duxelle, al vaso de la batidora y trituramos la mezcla. Reservamos.
- Untamos el foie por toda la carne de tal forma que nos quede el solomillo totalmente cubierto con el foie. Reservamos.
- Extendemos un papel transparente sobre una superficie de trabajo.
- Colocamos el jamón serrano de tal forma que ocupe todo el desarrollo del solomillo.
- Tiene que quedar extendido para que cuando pongamos la carne encima podamos enrollarla en jamón en toda su superficie.
- Untamos el jamón con la mostaza con la ayuda de un pincel de cocina.
- Repartimos la duxelle por toda la superficie del jamón encima de la mostaza.
- Debemos tener la precaución de dejar libre uno de los laterales para permitir que se reparta la crema al enrollarse en el solomillo.
- Colocamos encima el solomillo untado con foie que tenemos reservado.
- Con la ayuda de papel transparente hacemos un rollo con la carne que dejaremos cubierta con el jamón, la mostaza y la duxelle.
Horneado y presentación final del solomillo
- Extendemos la masa de hojaldre sobre un papel de horno y colocamos encima el rollo de carne. Como si de un paquete se tratara, encerramos el rollo de solomillo con el hojaldre. Colocamos el cierre en la parte inferior dándole la vuelta al paquete de masa.
- Seguid el paso a paso de las fotos o bien del vídeo, así os será mucho más fácil seguir al pie de la letra la receta.
- Precalentamos el horno a 200ºC,
- Batimos el huevo y con un pincel pintamos la masa de hojaldre. De esta manera ayudaremos a pegar las uniones y le daremos un toque dorado mientras se cocina en el horno.
- Horneamos el solomillo Wellington durante 30 o 35 minutos a 200º C con calor por arriba y por abajo sin la opción de ventilador. Como sabéis cada horno es un mundo y “apura” de manera distinta, por eso el rango de 5 minutos.
- No estaría de más que probaseis antes a preparar la receta si queréis hacerla para un día especial, como con todo no se nace sabiéndolo todo.
- Este solomillo ya lo he preparado más de 10 veces, y cada vez sale mejor. El objetivo es que el hojaldre quede bien tostadito por fuera y la carne tierna y jugosa.
- Una vez pasado este tiempo, retiramos el solomillo del horno y dejamos que repose 10 minutos antes de servir.
Consejos sobre el solomillo Wellington
- Queda perfecto como acompañamiento unas verduras salteadas, unos espárragos trigueros o unos pimientos. El resultado será un plato que dejará impresionados a vuestros invitados, toda una receta de rechupete.
- Esta es la receta original es con solomillo de buey o de ternera. Para el relleno nos ceñiremos a los gustos de Wellington y usaremos “Duxelles”. Una salsa elaborada a base de champiñones y chalotas bien picadas, mostaza y paté de foie gras.
- Os aconsejo este solomillo Wellington entrante o como para plato principal. Acompañándolos con una guarnición de verduras como pimientos o espárragos trigueros. O quizás unas patatas asadas o fritas, ensalada de tomate o como lo toman los ingleses, con salsa de frutos rojos o mermelada de arándanos.
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